
Un funeral más, muchos dollares extra
Transmite Internet las honras fúnebres de Michael Joseph Jackson. Docenas de comentaristas cuentan paso a paso lo que sucede y lo que se espera sucede. Luego de un largo viaje por las solitarias autopistas de Los Ángeles, se lleva a cabo una artístico-familiar-show despedida.
En medio de este mar de imágenes he llegado a una conclusión trascendental: Michael Jackson es un producto, y como tal, está vivo, ahora más que nunca. Tras la muerte de ese cuerpo que usaban sus productores y manejadores para vender baile, música, moda, viajes, pasiones y todo aquello que se nos ocurra se puede vender; se logrará vender más. De hecho, al menos en Internet, ha vendido más muerto que vivo.
Pero que digo!… si este excelente producto seguirá siendo exitoso mientras los consumidores que ni siquiera comprenden lo que fueron los Jackson Five, o que simplemente lo acaban de conocer sigan comprando virtualmente todos estos, ahora valorizados, productos, acompañados de los consumidores de nostalgia que nunca son despreciables.
Ahora, la imagen de una niña, que en otro contexto dirían que es ‘hija del lechero’ o ‘del cartero’, quiebra su voz mientras dice que ‘fue el mejor padre del mundo’. Una lágrima se escapa de nuestra más profunda sensiblería familiar. Mientras las ‘virtual basket’ o los ‘carritos de compra’ siguen llenando los bolsillos de los productores y de esa ambiciosa familia, Michael nunca morirá!
Nos olvidaremos de ese pedazo de carne que ha ido al cementerio. Nos olvidaremos de las lágrimas de su pequeña. Pasarán los días y lo único que quedará serán todo este mar de productos de merchandising, los actos de ‘homenaje’ in memoriam y el nombre, que mientras sea rentable no morirá.

